Degusto un licor nunca destilado
en cálices tallados en perlas.
¡Ni todas la cubas del Rin
rinden un alcohol semejante!
Borracha de aire
y corrupta de rocío
me tambaleo por interminables días de verano
desde posadas de líquido azul.
Cuando los posaderos echen a la abeja ebria
de la puerta de la digital
cuando las mariposas renuncien a sus néctares
¡yo beberé aún más
hasta que los serafines agiten sus sombreros nevados
y los santos corran a las ventanas
para ver a la pequeña bebedora
apoyada contra el sol.

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