Son esas ganas de gritar, de romper cada cosa que tengo a mi alrededor, de matarme, de quitarme el alma y cada parte de mi. De culparme y sonreir como una cínica. Es esa inevitable sensación de vacío y compañía fantasmal que me exaspera, que me quita de mi. Y sí, yo no quiero saber nada de divorcios, de peleas, de enemistades, de "amigos", de ausencias, de mentiras, de problemas, de dolores, de personas superficiales, de infelicidad, de oscuridad y sin embargo, vivo rodeada de todo ello. Ahora, ¿entendes mi desesperación?.









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